Campana de palo
porque no se escucha ni se lee


Inicio


Acerca de
Suscríbete al blog

Categorías
General [5] Sindicar categoría
algun cuento [2] Sindicar categoría
poesia [1] Sindicar categoría
sensaciones por escrito [1] Sindicar categoría

Archivos
Enero 2007 [9]

Sindicación (RSS)
Artículos
Comentarios

 


15 de Enero, 2007


Camila ,sus hermanos y la abu Nora

Por nocere - 15 de Enero, 2007, 17:03, Categoría: algun cuento
Enlace Permanente | Referencias (0)

pequeño cuento

 

LA PIEDRA   (Pequeño cuento)

Cuando era “así de chiquitita ”vivía cerca, muy cerca del mar. En los atardeceres, cuando las gaviotas bajaban a la playa, salía corriendo de mi casa y jugueteaba con ellas. Además me dedicaba a las mas extrañas costumbres, que los “grandes” no entendían: dibujaba caminos en la arena que no conducían a ningún lado; recolectaba objetos que las olas habían depositado; exploraba las cuevas ,donde, por grietas diminutas bajaba un hilo de agua, con extraordinario placer; juntaba caracoles, algas, maderas con clavos herrumbrados, bichitos de colores fluorescentes y piedritas. Con mi “tesoro” retornaba y guardaba todo en un baúl, muy, pero muy viejo. Los días en que llovía mucho y no podía salir, abría mi baulito, e inventaba juegos con las “joyas” que tenía almacenadas.  Una tarde, me llamó la atención una piedra; pequeñita, deforme, oscura y lustrosa. Al ponerla sobre mi mano, unas cosquillas subieron hasta mi boca y me brotó la risa. Sorprendida, comencé a recorrerla con mis dedos como en una suave caricia y la guardé debajo de mi almohada. Una noche, cuando el  sueño ya se apoderaba de mí, escuché una canción con una sonoridad que jamás había oído; y lo mas extraño, ¡venía desde abajo de la almohada!. Curiosa, miro y allá estaba mi piedra: quietita y cantando. No quise contarle a nadie mi secreto: “imaginación de niña “ hubieran dicho. Y me hice amiga de mi piedra. Le puse nombre, hablaba con ella todos los días, la acariciaba, la besaba, le contaba mis tristezas y vi que....lentamente....se iba transformando. Donde habían caído dos lágrimas mías habíanle salido ojos; donde la besé, una boca. Poco a poco fueron apareciendo dos manos parecidas a mis manos. Fui creciendo y la piedra conmigo. A medida que mas amor le daba, mas crecía. Me fui imposible esconderla por mas tiempo y decidí mostrarla al mundo. Le puse el vestido mas lindo que encontré y me presenté con ella un domingo en la plaza del pueblo. Sentí su temblor de miedo, su estremecimiento de emoción. Las gentes nos saludaban. Para mi sorpresa nadie se dio cuenta que era una piedra. Un día se enamoró ( y yo también); tomamos caminos distintos sin decirnos adiós... y no he vuelto a saber de ella. Ahora que han pasado tantos años, miro y veo humanos con cara de piedra, cuerpo de piedra, manos de piedra..y pienso que lo que necesitan es alguien que los ame...y miro y veo también piedras con caras de humanos, manos de humanos, cuerpo de humanos y también pienso que necesitan alguien que los ame. Lo que me resulta difícil encontrar son humanos con cara de humanos, manos de humanos, cuerpo y corazón de humanos. Cuando los encuentro les pregunto a que se debe ese milagro y me contestan:_ Me han amado, me aman y me amarán. Así de simple

Por nocere - 15 de Enero, 2007, 16:29, Categoría: algun cuento
Enlace Permanente | Referencias (0)


                      1997

SENSACIONES 

                                      

            En  esta mañana gris y calurosa me siento ante vos, hermoso artefacto electrónico, que me mira desafiante.Trato de descubrir tus secretos sin lograrlo. Decididamente necesito ayuda. Sin embargo, sigo adelante; ya llegará el momento de diagramar estas líneas de manera correcta. Voy a guardar en tus entrañas algunos de mis secretos, con la esperanza que sean develados por algún curioso que te desnude.  Te estoy hablando como si fueras a entenderme, sabiendo que solo eres un hermoso instrumento sin alma. No podrás descifrar mis sentimientos y emociones. Me dirás de mis faltas de ortografía o en que forma queda más linda la presentación, pero no eres ni mi lector ni mi interlocutor ni un crítico despiadado de mis desvaríos. Así que aquí van, a tu vientre insensible, algunas de las SENSACIONES que he escrito en mis épocas mas turbulentas.GRACIAS POR GUARDARME.

                    --------

carta a mi misma                          

            Yo quisiera volar por tu interior, esconderme en tus rincones, descubrirte en el fondo, abandonada, escondida en vos misma, solitaria. Yo quisiera saber que es lo que pasa en el misterio de tu lágrima, de tu suspiro, de tu angustia, de tu soledad tan íntima y profunda. Yo quisiera entenderte en el temblor, en la mirada abstraída, en la sonrisa triste, en tu necesidad de amor. Yo quisiera quererte así, con tu inseguridad a cuestas, con el siempre dolor de no saber que va a pasar con vos dentro de un rato.Y quisiera retenerte y dominarte, manejar tu mente y serenarte. Equilibrarte. Llevarte de la mano por un camino sin baches ni lomas y arribarte al final de la vida con una paz espiritual definitiva.-

                     -------

RESURRECCIÓN                             

            Yo me emociono todavía, frente a las pequeñas cosas que me muestran la resurrección de la vida. Los pequeños gatos paridos anteanoche; la flor del limonero sembrado por manos que ya no están, que surgió como por milagro seis años después de ello; la tarjeta que hoy me regalaron con un mensaje de mar y de amor. Me emociono frente a los hijos maduros y frente a los que están creciendo. Me emociona escuchar voces lejanas y desconocidas que me acercan una noticia. Me emociona una caricia, un pedazo de pan, un olvido. Se que vuelvo a vibrar después de estar dormida. Surge de nuevo esta necesidad de escribir. ¡Tantos años escondida y distraída lejos de lo que amo, deseo, soy!. Creo que me emociona mi emoción. Ver que está ahí, intacta y que hay un renacer de sentimientos. Es mi resurrección. Es la resurrección de la vida.-

               --------------------

         


Para Ca Para Camila

                       

                        Hoy al verte crecer, con esos tres años y medio sonrientes, tengo ganas de decirte muchas cosas, que ahora no entenderías, pero, dentro de unos años, cuando puedas descifrar abecedarios, leerás tal vez con nostalgia, estas memorias de la abuela Nora, escritas en una tarde de marzo,  cuando el otoño se asoma por la ventana, con languidez de humedad, y canto de chicharras.                               

                        Con vos estrené mi título de abuela y a partir de allí, día a día, fui creciendo a la par tuya, pues me volví niña con tus llantos y tus risas, con tus juegos y tus cantos. 

                       

                        Todo este tiempo compartido quedará escondido en algún lugar de tu memoria, sin posibilidad de rescatarlo, por eso lo dejaré aquí, para cuando quieras disfrutarlo.

                       

                        Te acuné entre cantos y ritmos mientras tu mano en mi pecho o en la oreja iba tejiendo caricias con tibieza y perfume de bebé.

                       

                        Hablaba con los pájaros con mi silbido desafinado para ver tus ojos asombrados al ver que ellos respondían.

                       

                        En verano, el patio sin baldosas, el Jacarandá y el verde césped descubrían tus primeros pasos, tus caídas, tus balbuceos. Y en la hamaca paraguaya al son de las canciones y cosquillas nos adormecíamos muy juntitas, disfrutando el calor de algún rayito de sol que se colaba entre las hojas.

                        En invierno, sobre el piso de madera del living, recorríamos libros de cuentos, canciones, y juguetes.

                       

                        Los brazos y rodillas del abuelo Tucho eran un trapecio de circo para tu risa y los dos volvíamos a jugar como si fuéramos niños.

                       

                        Después aparecieron los dibujos, los colores, las tizas y la palabra.

                       

                        Tus primeras palabras, claras y sonoras para quien quisiera entenderlas, tus primeras canciones, tus primeros bailes.

                       

                        ¿ Y cuando te quedabas a dormir?. Una noche de zozobras, arrinconados cada uno en el borde de la cama, y vos en el medio, feliz de incomodarnos.                                   

                        En tu tiempo sin almanaque había que explicarte cuando era tu cumpleaños, y esa rosa trepadora me dio la solución: Cuando salga el primer pimpollo será tu cumpleaños, te dije un día, y cada vez que llegabas, mirabas la planta para ver si había alguno. Y es así, cada año, el 8 o 9 de setiembre aparece un pimpollo pequeño y cerradito que me recuerda, ¡como si hiciera falta! que el 10 es tu día.                    

                        En esta carta no te hablé de papá ni   de mamá ni de Luisina;a propósito,

        pues pretende ser un diálogo exclusivo entre vos y yo.

                       

                        Hoy es 7 de marzo de 1998, el lunes comienzas el Jardín de Infantes, y la abuela, sabe que indefectiblemente crecerás, que el mundo se agrandará ante tus ojos, y yo estaré ahí, para cantarte una canción o secarte una lágrima.

                       

                        ¿Hace falta decirte lo mucho que te quiero?

       

                                   la abuela Nora

       

Por nocere - 15 de Enero, 2007, 16:09, Categoría: sensaciones por escrito
Enlace Permanente | Referencias (0)




     Enero 2007    
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31     

Enlaces
eGrupos
Nor 10
ZoomBlog

 

Blog alojado en ZoomBlog.com