pequeño cuento
LA PIEDRA (Pequeño cuento)
Cuando era “así de chiquitita ”vivía cerca, muy cerca del mar. En los atardeceres, cuando las gaviotas bajaban a la playa, salía corriendo de mi casa y jugueteaba con ellas. Además me dedicaba a las mas extrañas costumbres, que los “grandes” no entendían: dibujaba caminos en la arena que no conducían a ningún lado; recolectaba objetos que las olas habían depositado; exploraba las cuevas ,donde, por grietas diminutas bajaba un hilo de agua, con extraordinario placer; juntaba caracoles, algas, maderas con clavos herrumbrados, bichitos de colores fluorescentes y piedritas. Con mi “tesoro” retornaba y guardaba todo en un baúl, muy, pero muy viejo. Los días en que llovía mucho y no podía salir, abría mi baulito, e inventaba juegos con las “joyas” que tenía almacenadas. Una tarde, me llamó la atención una piedra; pequeñita, deforme, oscura y lustrosa. Al ponerla sobre mi mano, unas cosquillas subieron hasta mi boca y me brotó la risa. Sorprendida, comencé a recorrerla con mis dedos como en una suave caricia y la guardé debajo de mi almohada. Una noche, cuando el sueño ya se apoderaba de mí, escuché una canción con una sonoridad que jamás había oído; y lo mas extraño, ¡venía desde abajo de la almohada!. Curiosa, miro y allá estaba mi piedra: quietita y cantando. No quise contarle a nadie mi secreto: “imaginación de niña “ hubieran dicho. Y me hice amiga de mi piedra. Le puse nombre, hablaba con ella todos los días, la acariciaba, la besaba, le contaba mis tristezas y vi que....lentamente....se iba transformando. Donde habían caído dos lágrimas mías habíanle salido ojos; donde la besé, una boca. Poco a poco fueron apareciendo dos manos parecidas a mis manos. Fui creciendo y la piedra conmigo. A medida que mas amor le daba, mas crecía. Me fui imposible esconderla por mas tiempo y decidí mostrarla al mundo. Le puse el vestido mas lindo que encontré y me presenté con ella un domingo en la plaza del pueblo. Sentí su temblor de miedo, su estremecimiento de emoción. Las gentes nos saludaban. Para mi sorpresa nadie se dio cuenta que era una piedra. Un día se enamoró ( y yo también); tomamos caminos distintos sin decirnos adiós... y no he vuelto a saber de ella. Ahora que han pasado tantos años, miro y veo humanos con cara de piedra, cuerpo de piedra, manos de piedra..y pienso que lo que necesitan es alguien que los ame...y miro y veo también piedras con caras de humanos, manos de humanos, cuerpo de humanos y también pienso que necesitan alguien que los ame. Lo que me resulta difícil encontrar son humanos con cara de humanos, manos de humanos, cuerpo y corazón de humanos. Cuando los encuentro les pregunto a que se debe ese milagro y me contestan:_ Me han amado, me aman y me amarán. Así de simple
|
Por nocere - 15 de Enero, 2007, 16:29, Categoría: algun cuento
Enlace Permanente
| Referencias (0)
|
|
|
|