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el dia despues

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Diario Hoy   LA PLATA   SABADO 13 ENE 2007  18:34
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POLICIALES   

El día después

Si ayer al mediodía la térmica arañaba los 34 grados centígrados, difícil es calcular cuánto medía la de los comerciantes de la avenida 137 entre 60 y 61, la cuadra más afectada por los disturbios que se generaron durante el reclamo por la muerte de Darian Barzabal (17) en un patrullero de la policía.

“¿Vos sos del diario?”, preguntó a esta cronista una kiosquera, sin dejar de sacar fotocopias. E insistió: “¿No sabés si hoy hay otra marcha...? Porque si es así tenemos que cerrar”. De hecho, eso fue lo que hicieron esos mismos comerciantes el jueves a la tarde, cuando adivinaron, por el vallado y el impresionante desfile de policías, que la cosa se iba a poner caliente. Pero colmo, casi ninguno de los comercios tiene persianas ciegas, y las de rejas no pudieron evitar que los cascotazos destruyeran las vidrieras.
Caminando la zona, Trama Urbana comprobó que los daños más graves los sufrieron seis locales, incluida la delegación del Instituto de Obra Médico Asistencial (Ioma).
“¿Sabés cuánto sale el metro cuadrado de este vidrio? -inquirió la encargada de una mercería, sin esperar la respuesta-. 90 pesos. ¿Quién se va hacer cargo de los 700 pesos que nos sale reponerlo?”.
Encima, a este local también le destruyeron el cartel luminoso.
Su dueño, junto con otros vecinos, llevaron su reclamo al foco mismo del conflicto: la comisaría Tercera, que se salvó de los ataques porque estaba custodiada por un vallado (que ayer continuaba, sobre la mano que va de 62 a 60) y 500 almas uniformadas (el 10% del total de efectivos asignados a la seguridad en toda la costa bonaerense).
En fin, lo más probable es que los comerciantes se organicen para elevar una nota al Estado bonaerense, aunque todavía no definieron, específicamente, a qué organismo: ¿Será al ministerio de Seguridad?
“La ecuación es simple, un agente del Estado mató a un ciudadano y esto generó los disturbios. Que el Estado, entonces, responda por ese empleado y por estos disturbios... nosotros no tenemos por qué pagar los platos rotos”, analizó la kiosquera. O mejor dicho, los vidrios.
Pero los destrozos, claro, no fueron las únicas consecuencias de la pueblada que estalló a raíz del escandaloso asesinato del adolescente de Los Hornos.
En las primeras horas de ayer fueron liberadas las doce personas que habían sido demoradas tras los incidentes. En cuanto a los doce policías que resultaron heridos en el mismo episodio, entre ellos el jefe de la Distrital La Plata, el inspector Salvador Baratta (fue apedreado), él mismo se encargó de confirmar que “todos estamos bien”.
Hay que destacar dos cuestiones que se diluyeron al calor de los disturbios: los agentes asignados al operativo evitaron el usual despliegue represivo de la Bonaerense (aunque hubo postazos de goma y detenidos) y los incidentes fueron protagonizados por un minúsculo grupo de pibes, vecinos de Darian, pero ajenos a su familia.
“Quiero resaltar que los padres (de la víctima) no tuvieron nada que ver con esos actos de violencia”, aclaró a Trama Urbana Eduardo Alfonso Lorenzo, cura párroco de la iglesia San Benjamín de Los Hornos, que esa misma tarde participó de la reunión que familiares de Darian y representantes de organizaciones sociales mantuvieron con el interventor de la Tercera y el inspector Baratta.
“¿Sabés cuál es el problema? Que acá son siempre los mismos los que pagan los platos rotos. La gente pide más seguridad, la Policía se violenta y actúa con los métodos de la época represiva... pero si la Policía mata a la gente, nosotros no podemos salir a matar policías, porque entonces se desmadra...”
Platos rotos, vidrios rotos. Un pibe pobre fusilado en un patrullero. Policías quemados por el roce con una molotov. Más pibes presos. Comerciantes que pierden y no saben a quién reclamarle. Y un barrio que tiene más vecinos de los que se necesita para declarar ciudad a un pueblo, pero sólo seis móviles para patrullarlo. Entonces los robos. Y entonces los reclamos por seguridad. Y entonces la represión, y la muerte, y más protestas... ¿Hasta cuándo?

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